Dios no hace acepción de personas…

Dios no hace acepción de personas

En la tarde escuche en tv a un hombre que declaraba ser homosexual y que se había acercado a una iglesia cristiana de la cual, decía él, lo habían rechazado por su preferencia de género. El decía “Dios no hace acepción de personas, Romanos 2:11” y “Dios es amor, el no me rechazaría”. Bien el día de hoy tenemos que tratar esto.

Primero, tenemos que dejar en claro que: Entrar a una “iglesia” (un edificio donde se reúnen personas con una creencia en común) no es lo mismo que “acercarse a Dios”, tampoco que afuera la iglesia tenga una cruz y diga “Cristiana” significa que así lo sean. Y digo esto, pues es claro que hemos visto desfilar por los pasillos de las iglesias a todo tipo de personas que entran y salen y sus vidas están muy distantes de lo que Dios quiere. ¿Qué quiero decir con esto? Pues muchas personas solo van a la iglesia para cumplir con un “requisito”. Nunca las verás llevando una vida de oración, estudiando la Biblia, meditando en las escrituras, y por lo tanto en nada se asemejan a Cristo, al igual que los que adentro presiden.

Ahora, la pregunta siguiente es: ¿Qué haría Jesús si viniera a él un Homosexual? Veamos primero qué es un homosexual. Según la Asociación Psicológica Americana (APA) se define como “la interacción o atracción sexual, afectiva, emocional y sentimental hacia individuos del mismo sexo.” 

Veamos ahora quién es Jesús. La Biblia es la fuente histórica principal que menciona a Jesús y aparece a partir del Nuevo Testamento. Varias veces él se autodefine como “El Hijo de Dios” y destaca su esencia de ser Dios mismo encarnado. El antiguo testamento lo describe como el Mesías o Cristo (Ungido) que vendría para redimir a la humanidad y también muchas profecías escritas acerca de él relatan que tendría que “padecer(morir)” y al cabo de tres días resucitar. Y por último se dice que “Dios lo ha designado a Él como Juez de vivos y muertos” pues como “Rey y Señor” y “siendo hombre sin haber pecado” tiene la autoridad para juzgar. Este es Jesús, Dios mismo.

Entonces, ¿Qué haría Jesús si viniera a él un Homosexual? Pues fácil, veamos que hizo cuando se le acercaron personas de otros grupos “discriminados” por la sociedad. De antemano sabemos por los evangelios que “borrachos, prostitutas,  leprosos y pobres” eran regularmente las personas que rodeaban a Jesús en las cenas a las que era invitado. (mt. 11.19, lc. 7.36-50, lc. 7.22). Eran gente inmunda según la sociedad judía a la que Jesús prestaba atención y por eso le despreciaban. Los Escribas y fariseos de aquella época no discrepan mucho de los actuales pastores y sacerdotes religiosos que ponen por encima la tinta de la ley que la sangre del amor derramada. Jesús mismo les reprocho: “Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento“.

Con esto Jesús ponía en prioridad de su agenda a los que urgentemente tenían que ser transformados. No he leído de la prostituta que, después de haber estado frente a Jesús volviera a su oficio, y por si fuera poco Jesús le ordena : “vete y no peques más” dejando en claro que no aprueba esa conducta. Podríamos imaginar a la mujer argumentando que en sus genes estaba la inclinación a ese apetito sexual desenfrenado pero sería absurdo y aunque fuera cierto no sería una buena excusa para acostarse con cualquier hombre. Tampoco vemos a Zaqueo, un avaro-estafador, que, después de encontrarse con Jesús no hiciera algo al respecto, al contrario, delante de Jesús se puso de pie y declaró: “Ahora mismo voy a dar a los pobres la mitad de mis bienes, y si en algo he defraudado a alguien, le devolveré cuatro veces la cantidad que sea“.

Hasta aquí queda claro que Jesús conocía la vida de estas personas (pues es Dios y es omnisciente) y sabiendo su mal andar les aceptó tal como llegaron a Él y les amo tanto que simplemente no les dejo igual. Todos sufrieron un cambio.

Teniendo en mente eso: ¡Claro que Jesús ama y recibe a un homosexual! y de hecho no solo gays, también a ladrones, asesinos, violadores, amas de casa, licenciados, doctores, prostitutas, leprosos, pobres…, a todos nosotros nos ama y nos repite: “No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento(Lc. 5:32)”

La Biblia declara que no hay justo ni aún uno, qué quiero decir con esto, que todos delante de Dios somos considerados pecadores, seamos homosexuales o no. El día del juicio no solo tendrán los hombres y las mujeres que  lidiar con el tema del homosexualismo pues todos seremos juzgados por la misma ley que condena tanto eso como la mentira, el asesinato, la violación, el robo, desobedecer a tus padres, etc etc. Pues todas esas son manifestaciones en contra de lo que Dios ha establecido. Dios hizo el cuerpo del hombre y la mujer con fines productivos y reproductivos, de manera que utilizarlos de otra forma que los lastime o evite su preservación es contra naturaleza, contra toda lógica y contra toda razón. ¿Dos hombres pueden amarse? Por supuesto! De hecho Dios demanda que “amemos a nuestro prójimo como a nosotros mismos”. Pero cuando ese “amor” se sustituye por un desenfreno de pasiones que lleva a utilizar los miembros de tu cuerpo para ir en contra de la naturaleza, al parecer, manifiesta un “desorden”, un desorden de ideas, de pensamientos, de carácter, etc. Pues ese mismo desenfreno se desata cuando un hombre obliga a una mujer (o un niñ@) en contra de su voluntad a realizar actos sexuales alegando que lo hace por amor. Es el mismo desenfreno de aquel que se suicida, del que mata, del que roba, del que adultera, todos ellos alegan un amor: amor al dinero, a lo ajeno, a sí mismos, todo eso, poniendo sus pensamientos encima de los que Dios tiene.

Cuando una persona  quiere llegar a Dios pronto se dará cuenta que hay un Camino. Jesús dijo: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida, Nadie viene al Padre sino por mi”. Pronto se dará cuenta que ser Cristiano no es otra cosa más que andar como Cristo anduvo: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.” Tomar la cruz es morir, morir a uno mismo, a sus propios ideales y tomar los de Jesús. Mis ideas acerca del homosexualismo, de la pornografia, de la lujuria, del dinero, del matrimonio, del adulterio, del gobierno, etc. habría que echarlas a un lado y comenzar a imitar a Jesús, pensar como él piensa y hacer como él hizo, no viviendo para los deseos de la carne sino para los del espíritu, pues al final, este cuerpo polvo será y con él sus deseos y de nada aprovecha.

“Dios no hace acepción de personas”, tiene razón aquél, a todos juntamente se nos juzgará de la misma manera. “Dios es amor” ¡Preciosa verdad! No se equivoca el homosexual en declararlo, es por eso que hoy nos da esa oportunidad de amarle igual, dejemos a un lado todo lo que estorba y vayamos en pos de Él!

Mi mayor deseo (y supongo que el de Cristo también) es el ver a homosexuales abandonando todo y dedicándose a la obra de Cristo tal como un Pedro, un Juan, una María magdalena, un Saulo de Tarso; que no sólo abandonaron sus vidas sino que también las perdieron por esa causa, la causa de la cruz.

Deja tus comentarios, creeme serán de mucha ayuda. Si necesitas algún consejo o aclarar un punto de vista,  llena el formulario aquí abajo y a la brevedad posible te haremos llegar una respuesta. Que Dios te bendiga.

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