El Valor de los Perdidos.

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on the redbox Hace unos días un joven nos acompañó a evangelizar, se le veía muy emocionado, con ganas de soltar toda su energía frente a las almas, listo para disparar todos los versículos y metodos de evangelizar que conocía. Cuando fue su turno, ahí estaba, frente a su ‘victima’, pronto soltó todo el paquete de adrenalina y puso ‘play’ a los pasos a seguir. Hizo pregunta tras pregunta: ¿A dónde irás cuándo mueras? ¿has mentido?¿Has hecho lo malo? La ‘victima’ respondió a todo pero no podia discernir bien el motivo y sentido de tal abordación. Llego el punto donde se le acabaron las balas a mi amigo y con cara de preocupación voltió a verme y me dijo el clasico: “Tienes algo que decir…” que traducido es “Ya no sé que decir, me ayudas!”

Esta experiencia me puso a pensar demasiado acerca de los que comparten la buena noticia. ¿Qué es lo que nos motiva a compartir nuestra fe? Creo que hay dos genuinas motivaciones para hacer esto: 1) Amor y obediencia a Dios, y 2) Amor a los perdidos,  éste ultimo en referencia a que nosotros una vez lo fuimos.

Cuando los fariseos criticaron a Jesús por recibir a los pecadores y comer con ellos, él les respondió con tres parabolas acerca de ‘cosas perdidas’: Una oveja perdida (Lucas 15:1-7), Una Moneda perdida (Lucas 15:8-10) y Un Hijo Perdido (Lucas 15:11-32).

En la primera parabola el Pastor abandona las 99 en el desierto y va en busca de la perdida hasta hallarla. El Pastor nunca dijo algo como: “Bueno 99 ovejas no esta tan mal. De vez en cuando una se va a perder…” En la segunda parabola la mujer puso de cabeza la casa hasta encontrar la moneda (la cual por cierto, era el salario de un día) tal vez tuvo que arrastrarse por el suelo, pasar la lampara por cada rincón oscuro y nunca cayó en la resignación de decir: “basta! Solo se trata de un día de salario…” Y por ultimo, en la tercer parabola El Padre día a día observaba el camino por si acaso veía una señal de su hijo perdido y cuando este volvió El Padre corrió hacia el para recibirle, el no dijo: “Olvidalo, si es tan tonto para hacer esto dejalo, ahora me dedicare a mi hijo mayor…”

En cada caso, el valor de lo perdido dictaminó una intensa busqueda y preocupación. En otras palabras, Jesús esta diciendo que el valor de las personas perdidas demanda una intensa y preocupante busqueda por parte de nosotros. Nuestras fallos al alcanzar nuestras ciudades proviene más de una mala perpectiva que  de una mala técnica. Las busquedas intensas solo se dan cuando entendemos a profundidad el valor de lo perdido. Las técnicas generalmente funcionan cuando compartimos con la perspectiva de Jesús. Por ejemplo, cuando vamos por la calle, ¿cómo es que vemos a la gente? Quiza veamos a nuestro vecino como un hombre muy trabajador y responsable con su familia. La verdad es, que sin Jesús, esta perdido. Quiza veamos a nuestro jefe en el trabajo como alguien gruñon. La verdad es, que sin Jesús, esta perdido. Quizas veas a tu sobrino como un joven muy prometedor y talentoso. La verdad es, sin Jesús, esta perdido.

Si estas personas estan realmente perdidas y si estas personas perdidas son valiosas, entonces, se pondrá en marcha una misión de busqueda y rescate por sus almas. Cuando valoramos a los perdidos como Jesús lo hizo, el alcanze se dará, alcanze sucederá. Comparte el evangelio con esto en mente: Cada una de esas personas que te topas en el día son valiosas para Dios y tu tienes “La Palabra” para hacerselos saber. Predica el evangelio y Ama amando a Jesús! [ Love Loving Jesus! ]

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