Solo soy tuyo

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“No soy misionero, no soy evangelista. No soy pastor ni  mucho menos apóstol. No soy Bautista ni tampoco pentecostal. No soy calvinista, no soy arminiano. Solo soy tuyo, tuyo soy Señor y sin ti nada soy.” -Maki S.

Si alguien ha de gloriarse, que se gloríe de conocerme y de comprender que yo soy el Señor, que actúo en la tierra con amor, con derecho y justicia, pues es lo que a mí me agrada—afirma el Señor —.” – Jeremías 9:24 (NVI)

En estos últimos años hemos tenido la oportunidad de visitar diferentes iglesias y congregaciones, hemos tenido el privilegio de conocer a hermanos de distintas partes de México con diferentes costumbres y en diferentes culturas. Estoy asombrado de cómo el Evangelio tiene el poder de trascender en cualquier lugar con cualquier persona ¡Gloria a Dios! Sin embargo me he topado con algo que me ha hecho pensar bastante.

Cada vez que llego a una reunión, algún evento o “culto”, me preguntan que si soy misionero o evangelista, que cómo prefiero que me presenten… y  siendo honesto, nunca me han gustado los títulos, creo que limitan la obra de Dios en una persona. Sin embargo, en la iglesia hemos encasillado la vida de los hermanos por lo que hacen dentro de la iglesia y les hemos otorgado distintos títulos para definirlos y peor aún es que hay algunos que exigen que así se les reconozca y/o se sienten satisfechos con que les llamen así. Lo más triste de todo esto es que piensan que Dios los ve de esta manera y eso no es verdad. El temido pasaje de Mateo 7:22 me hace pensar que en la lista de los “apartaos de mi” habrá muchos con tales títulos pues ellos mismos declaran en el pasaje que “hacían muchas cosas en su Nombre”.

Por otro lado, nos hemos topado con otra paradoja en la iglesia, siempre que animamos a la gente a que salgan a las calles a evangelizar aparecen todo tipo de excusas pero la mas aberrante te la expongo con un ejemplo a continuación:

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Ves a lo que me refiero cuando digo que los títulos limitan a las personas? Muchos de nosotros no nos hemos dado cuenta que la vida del cristiano se desenvuelve fuera de la iglesia, la relevancia y transcendencia de un hombre en su caminar con Cristo será determinada por lo que piensan los de afuera acerca de ti.

Dentro de las iglesia es muy fácil aparentar, los requisitos de la actuación no son complejos: Alza las manos, cierra los ojos, aprende y repite la misma verborragia religiosa y sobre todo, carga una Biblia (lo más grande posible). Ahora piensa, si de actuar se tratará ¿que cosas tendría que hacer para demostrar que sigo a Cristo cuando estoy fuera de la iglesia? Por que también estoy convencido que afuera hay personas que actúan y se auto definen con ciertos títulos y no te estoy pidiendo que toodooos los días grites en las calles “Crrrrrristo Viiiiive!” (Digo, a menos que el Señor te lo pida) porque creo que así no conseguirías mucho tampoco.

En los tiempos de Jesús también había muchos títulos sobresalientes: El “sacerdote”, el “Sumo sacerdote”,  el “escriba”, el “maestro de la Ley”, el “Rabí”, “los judíos”, “los griegos”, etc. Y cabe notar que a todos estos Dios descalifico de su servicio y de su agrado pues abolió en Cristo esa pared que dividía a las personas por lo que hacían en lugar de lo que eran: pecadores. Cuando Jesús escogió a sus 12 colaboradores en lugar de darles un titulo que los entronaría en lo más alto simplemente los llamo: Enviados (Apóstoles). Este nombre era para aquellos que eran mandados a dejar un recado o mensaje a otro lugar, connotaba la idea de un sirviente para tales propósitos. No es de extrañar que Jesús les quisiera dejar la idea bien clara de que ahora en adelante serian hombres a sus servicios pues en varias ocasiones les explicaba con estas palabras: “sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor…” (Mt. 20:26) “Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos.” (Mt.18:23) “El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo.” (Mt. 23:11) “Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así.” (Mt. 24:46) “Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.”(Mt. 25:30) “[ El siervo infiel ] [ (Mt. 24.45-51) ] Entonces Pedro le dijo: Señor, ¿dices esta parábola a nosotros, o también a todos?”…¿Te das cuenta? Si has de escoger un título para definir tu vida cristiana porque no escoger el que Cristo mismo te ha designado: Siervo.

Ahora, quizás te preguntes ¿porqué pues Pablo dice que hay apóstoles, maestros, profetas, evangelistas y pastores? Pues la razón principal es porque si los hay, pero no a la manera de cómo muchos lo entienden hoy. Hoy en día la mayoría de las iglesias entienden estos títulos como “ministerios” lo cual no es así, pues si lees el versículo siguiente verás la gran diferencia:

“…A fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,  hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Efesios 4:12, 13) (Enfasis añadido)

La verdad es que solo existe UN ministerio, no son varios, solo uno y ese único ministerio es que Dios establezca el Reino de los Cielos en la tierra a través de la predicación del Evangelio. Mas que nada lo que Pablo quiere decir es que todos necesitamos ser como Cristo y para eso Dios permitió que algunas personas ayudaran a los creyentes a prepararlos para ser como Cristo. La Nueva Traducción Viviente lo dice de esta manera:

Ahora bien, Cristo dio los siguientes dones a la iglesia: los apóstoles, los profetas, los evangelistas, y los pastores y maestros. Ellos tienen la responsabilidad de preparar al pueblo de Dios para que lleve a cabo la obra de Dios y edifique la iglesia, es decir, el cuerpo de Cristo.” (Efesios 4:11,12)(Enfasis añadido)

Y al parecer Pablo entendia esto bien, el escribe posteriormente que se ha enfocado en predicar el evangelio por todo el mundo conocido en su época y que ha procurado hacerlo no donde ya se hubiera predicado sino donde todavía no lo conocían, y ¿eso qué? pues nada de sus labores lo privo de ser apóstol, maestro, profeta ni pastor, cumplió con todas esas funciones sin abandonar lo más importante: obedecer a su Maestro.

En conclusión…Lee la Biblia! Bueno, ya en serio, seamos honestos, recuerda que Jesús dice las temibles palabras: “Nunca os conocí!” Lo cual da mucho que hablar entre nosotros que nos jactamos de conocerlo cuando en realidad se trata de que Él sepa quienes somos y que nos conozca. Jesús mismo dijo “Si me aman, obedezcan mis mandamientos. ” (Juan 14:1) Su ultimo mandamiento fue “Vayan por todo el mundo y prediquen la Buena Noticia a todos.” (Marcos 16:15) Entonces no tenemos excusa, no hagamos de la gran comisión la gran omisión.

Te dejo con las ultimas Palabras del Rey David a su hijo Salomón:

»Y tú, Salomón, hijo mío, aprende a conocer íntimamente al Dios de tus antepasados. Adóralo y sírvelo de todo corazón y con una mente dispuesta. Pues el Señor ve cada corazón y conoce todo plan y pensamiento. Si lo buscas, lo encontrarás; pero si te apartas de él, te rechazará para siempre.” (1 Crónicas 28:9, NTV)

Abandona los títulos y haz de ti una posesión del Señor. Dios te bendiga!

 

 

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