Paciencia, Dios sabe porqué.

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“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.” -Apóstol Pablo (Carta a los Filipenses, cap.4 vs. 6,7)
¿Has perdido la paciencia alguna vez? ¿Alguien la ha agotado en ti? ¿Has desistido esperando algo o alguien? Si es así, quiero decirte que yo también.
    La paciencia, por definición, es “la capacidad que posee un sujeto para tolerar, atravesar o soportar una determinada situación sin experimentar nerviosismo ni perder la calma”; y para ser honestos, esta vida está llena de situaciones perfectamente diseñadas para perder la calma, ¿apoco no? Las largas filas, las líneas telefónicas ocupadas, los horarios cortos, el maestro que no para de hablar, el jefe impertinente, la crisis económica, el esposo insensible, los hijos rebeldes, el mesero que no atiende, etc., etc.. ah y como no agregar: hasta la lentitud del internet hace a más de uno perder la calma. La pregunta entonces sería ¿Porqué Dios diseñó la vida así? Pienso que por dos motivos: 1 Para apreciar lo que esperamos; y 2 Para aumentar nuestra Fe en Él.
    La Biblia es clara en cuanto al tema de la Paciencia, de hecho la exalta al declararla como un fruto del Espíritu Santo (Gálatas 5:22) y nos confirma que es necesaria para aguardar la venida del Señor (Santiago 5:7,8) y también para completar nuestra carrera por delante (Hebreos 12:1). Abraham siendo ya casi muerto, esperó pacientemente el cumplimiento de la promesa de un hijo; Elías esperó pacientemente los tres años de sequía confiando en el Señor, Jeremías en el calabozo escuchaba pacientemente las burlas, Moisés pacientemente condujo al pueblo rebelde por el desierto, David huyo y soportó pacientemente a Saúl, y líneas faltarían para hablar de Noé, Gedeón, Jefté, Job, Esdras, Nehemías, Isaías, Juan, Pablo, etc.
   La Paciencia en el creyente solo puede ser concebida a través del poder de Dios por medio del Espíritu, es el resultado de una total dependencia de Dios, de Su Misericordia y Su Voluntad, es entender y someterse a sus planes aún cuando no van conforme a lo que nosotros “creemos” que es mejor. Pablo entendía esto y lo oraba y lo intercede por sus hermanos en la ciudad de Colosas: “…No cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios; fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad.” (Colosenses 1:9-11).
   Por eso, mi hermano, mi amigo y amiga, ten paciencia, lleva a Dios en oración todo aquello que te afane, moleste, aquello que te haga perder la calma, para que la Paz de Dios guarde tus emociones (corazón) y tus pensamientos, porque de no ser así, solo darás vueltas en un desierto interminable de dudas y sufrimientos, y quizás también hasta llegues a ofender a otros. Mejor, no pierdas la calma y confía en el Señor.
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“Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.” (Santiago 1:2-4)
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