Yom Kippur y la genuina expiación

Hoy habrá caminos quietos y vacíos por toda la tierra de Israel gracias al más santo de los días en su calendario:  Yom Kippur, El Día de la Expiación. Hoy es un día de asueto para los judíos, la mayoría de ellos no comerá ni beberá nada por 24 Horas y la mayoría asistirá a una sinagoga para un servicio especial, incluso si muchos de ellos no creen en Dios del todo – de la misma manera que muchos celebran la navidad sin creer en Jesús del todo.

El termino “Yom Kippur” significa literalmente “Dia de Expiación” (Yom= día, Kippur= Expiar) sin embargo las raíces de este son muy interesantes, la palabra  Expiar viene de Kaphar que es “cubrir” pero literalmente significa “algo que borra o algo que limpia”. Otro aspecto importante en este tema es que la tapa del Arca del Pacto, la cubierta (en hebreo kapporeth) es llamada el “propiciatorio” que era de oro puro y ademas tenia 2 querubines también de oro puro que observaban hacia el arca ¿Y qué crees que contenía el arca? Pues en su inicio las dos tablas de la Ley, o llamadas también “Las Tablas del Pacto”.

Bueno, y ¿a qué va todo esto? El día de la Expiación fue creado precisamente por el quebrantamiento de este mismo pacto, Dios sabía que nosotros somos inclinados al mal, duros de cerviz, así que de su propia iniciativa y amor preparó un día para que todos los judíos fueran perdonados de todos sus pecados (aún los que habían cometido sin saber) y comenzarán un año nuevo en el Señor, con una relación renovada . Para que lo entiendas mejor, imagina que este año has quebrantado cada uno de los mandamientos, has mentido, robado, codiciado, deshonrado a tus padres, etc. y tu pecado no te da cara para presentarte delante de Dios, solo para contemplar el templo desde fuera y de pronto, sale el Sumo Sacerdote y declara en alta voz: “Oye Israel, todo el pueblo, El Señor nuestro Dios hoy nos ha perdonado todos nuestros pecados a todos nosotros, pueden acercarse y entrar delante de su presencia, ¡todo el pasado ha sido borrado!” ¿Lo imaginaste? Eso es Yom Kippur, el sacerdote entraba una vez al año (Ver Levítico 16) al santuario y tomaba dos machos cabrios, sobre uno  imponía sus manos en símbolo de pasar los pecados del pueblo a este y lo enviaban camino al desierto, solo y lejos; el otro era degollado y con su sangre se rociaba el “propiciatorio” para expiación de todo el pueblo. Ahora los querubines ya no miraban más la Ley que debía cumplirse sino la sangre que había “cubierto” los pecados del pueblo.

Todo esto no es sino una fotografía de lo que había de pasar cuando viniera “el cordero de Dios que quita el pecado del mundo”, Jesucristo, El Yom Kippur solo era un figura de la escena que hace dos mil años se vio en el santuario celestial, cuando el Hijo de Dios (como Sumo Sacerdote) se presentó ante su Padre con la sangre del Nuevo Pacto, pero ya no más la sangre de animales sino la suya propia, para expiación eterna de los escogidos. Los Judíos hoy no tienen templo donde ofrecer más sus holocaustos pero tienen la vaga ilusión de ser salvados al morir por sus buenas obras, las cuales ya de por si, Dios les declaró que no les pueden justificar ( Ver  Isaías 64:6). La buena noticia para todos, Judíos y los que no lo son, es que ya podemos ser justificados por medio de la sangre que derramó Jesucristo en la Cruz, cada gota de esa sangre ha sido dada como un regalo para todo aquel que venga a los pies de la cruz, venga arrepentido y con su confianza en el único Hijo de Dios que es quien ahora nos salva. Sé libre de la condenación del pecado y sigue a Jesús, solo él es el camino a la vida eterna.

“Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios; y no para ofrecerse muchas veces, como entra el sumo sacerdote en el Lugar Santísimo cada año con sangre ajena. De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado. Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan.”-Hebreos 9:24-28

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