Hechos de Mayo.

“El reino de los cielos sufre violencia…” – Jesús a sus seguidores. (Ev. de Mateo, cap. 11 vs. 12)

” Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución…” – Apóstol Pablo a Timoteo. (2° Carta a Timoteo, cap.3 vs. 11)

 

Ahí estábamos, con las puertas bien cerradas y las ventanas atrancadas con barrotes, por primera vez en la vida sentía adrenalina cargada con un poco de temor y fuerza por hacer algo totalmente agresivo y en mi boca solo había un “Dios ten misericordia”.

En mi mente solo recordaba los episodios de otros hermanos en los pueblos de la mixteca, en especial el de Juan López. Él me contó  que conoció a Cristo en el “otro lado” y que cuando regresó a su pueblo comenzó a evangelizar a todo el que se cruzaba con él. La mayoría del pueblo se burlaba de él y lo tildaban de loco hasta que un día del hartazgo de su denuedo se vieron todos incomodados con su mensaje y cambio de vida que decidieron quejarse con el comisario. Estaba próxima la fecha del día de muertos y la autoridad mandó llamar a Juan, le pidieron que dejara de creer en esas “mentiras” de los cristianos y que celebrara el día de los muertos según la costumbre del pueblo (la cual él ya había avisado que no pondría altar ni cooperaría con nada en esa costumbre). La autoridad le dio un ultimátum y terminó la sesión con un “Por tu bien Juan, no queremos que te pase nada”.

Llegó la víspera del día de muertos y se acostumbra que en todas las casas se ponga altar y se haga una comida especial para los muertos que aquella madrugada visitaran a sus familias y comerán con ellos. Por su parte Juan y su madre hicieron su cena habitual, cuando de pronto tocaron a la puerta, al abrir estaban ahí parados alrededor de 5 hombres que decían venían a visitarlo. Juan amablemente los paso y le ofreció de cenar. Todos comieron y se saciaron, Juan les platicó acerca de su Fe y porque no celebraba ya más a los muertos . Al pasar el rato los hombres se despidieron y salieron uno a uno de la casa hasta que Juan cerró la puerta tras el último. Después de unos minutos volvieron a tocar, Juan abrió la puerta, estaba oscuro y estaba ahí uno de los hombres que acaba de cenar junto a él. El hombre le pidió a Juan que si podía salir un rato para platicar afuera, Juan salió y en cuanto estuvo fuera, salieron de la oscuridad los otros hombre y comenzaron a golpear a Juan. Él no se defendió en ninguna manera, solo cayó al suelo y recibió patadas, palazos y golpes y jalones que lo dejaron medio inconsciente, paso seguido los hombres entraron a la casa y tiraron todo al suelo, rompieron cosas y las quemaron, la madre de Juan huyó por la parte trasera. Después que los hombres acabaron con el lugar se fueron y Juan se arrastró en medio de la oscuridad hasta asirse de un tronco para ayudarse a poner en pie; uno de sus ojos estaba perdido en medio de la gran inflamación de su rostro por los palazos, solo por medio de un ojo medio abierto pudo identificar el sendero al monte, de ahí caminó hasta el próximo poblado donde buscó ayuda, quienes a su vez le hicieron el favor de llevarlo a la cabecera municipal para atenderlo.

Bien, ahora nosotros estábamos en la misma posición, habíamos estado hablando con denuedo en contra de los vicios y la violencia en los pueblos, juntando a muchos niños cada semana para ponerles videos de historias Bíblicas, les estábamos enseñando a orar y claro, el rumor en el pueblo andaba que varios se estaban acercando con “los hermanos”. Ese día en la tarde una mujer nos dijo que ya les habían amenazado que cualquiera que se pase con “los hermanos” les iban a quitar sus casas y terrenos, que cualquiera que ya no quisiera cooperar con la fiesta patronal les iba a ir mal. También a principio del mes a unos jóvenes ebrios les pagaron con cerveza para entrar de noche a la casa de la familia de un “hermano” y romper sus cosas. Lo hicieron.

En esos días volvieron del norte algunos que habían ido a la pizca y ahora estaban ahí escuchando los chismes y la novedad de “los hermanos”. Hasta ese momento, espiritualmente llevábamos algunas victorias, ya no se habían reportado conflictos hasta la fecha, y los incidentes con el alcohol entre los jóvenes había bajado, tanto que el comisario estaba sorprendido que hasta él se había animado a hablar de Jesús a algunos.

Ese día, algunos de los que volvieron socavaron a algunos a tomar, entre ellos a un joven que tenía fama por su agresividad y borracheras,  muy conflictivo; que sin embargo a nuestra llegada, después de salir un día de la cárcel se acercó a nosotros para orar por él y comenzar a leer la Biblia. Pues ese día cayó en la tentación y el lazo del alcohol nuevamente y aquellos le incitaron a que se levantará en contra nuestra para hacernos algún mal, cosa la cual, sorpresivamente para ellos, estando en su borrachera, nos defendió. Bueno, pues se enojaron más.

Ya en la noche, mi esposa y yo sospechando de todo esto y que quizás con ellos se pondrían las cosas tensas nos retiramos a nuestra casita para no dar motivo a nada. Y ahí estábamos cuando escuchamos ruidos afuera, me asome por un hoyo en la pared y ahí estaban afuera, trayendo cartones de cerveza y después un carro con musica a todo volumen. No entendía todo lo que decían, parecía que planeaban algo, pero algunos estaban ya tan borrachos que no se ponían de acuerdo. Uno de ellos llamos a dos más jóvenes que no estaban tomando y les dieron a cada uno una botella si iban y tocaban a nuestra puerta, los chicos las tomaron y fueron a tocar a nuestra puerta.

Pasaba por mi mente todo, eran cinco hombres y esos jóvenes, ¿qué querían? ¿cómo me sacarían de la casa? ¿tendría que abrir la puerta? Solo recordaba la historia de Juan. Mi esposa y yo estábamos orando, nunca había visto a mis esposa orar de tal forma. Antes de que tocaran ya estando ellos afuera le leí a mi esposa una porción del Salmo 25 para que encontrará paz en medio de esto:

“A ti, oh Señor, levantaré mi alma. Dios mío, en ti confío; No sea yo avergonzado, No se alegren de mí mis enemigos. Ciertamente ninguno de cuantos esperan en ti será confundido; Serán avergonzados los que se rebelan sin causa.”

Abrí una ventanilla, les pregunte que qué necesitaban. Según ellos querían que los acompañará a un pueblo para que ellos recogieran algo y que yo manejara. Les dije amablemente que no, que nosotros no salimos de noche. Me insistieron, yo también insistí, no salí. Cerré la ventanilla y atranque todos los flancos posibles y oramos. Oramos. Oramos y oramos. Después de un rato, afuera se escuchaban discusiones, silencio y luego otra vez discusiones, uno a uno se iban retirando como soldados derrotados volviendo a sus tiendas. Ese día dormimos calzados y vestidos para correr pero nunca lo olvidare, el Señor cumplió su Palabra de nuevo : “Serán avergonzados los que se rebelan sin causa.”


A hoy, estamos muy felices de poder servir al Señor, de verdad no hay mayor privilegio ni mejor aventura que Creerle, confiar en Él, depender de Él. La Biblia se ha hecho cada vez más viva con cada cosa que vivímos y te cuento, hay textos que he leído una y otra vez y no es hasta que vivo tal cosa que aquella palabra toma vida.

Gracias a todos por sus oraciones, de verdad, las necesitamos diariamente, si no has adoptado a ni un misionero para orar por el diariamente te pedimos nos adoptes (Aunque la verdad hoy día muchos de nuestros hermanos y compañeros están sufriendo mucho en otros países, ora por ellos también por favor). A todos los que nos han donado y compartido de sus bienes: Que Dios les Bendiga! Gracias, Dios les ama, Dios ama al dador alegre.

Si eres nuevo en este blog y quieres saber más de quienes somos, o quieres aventurarte con nosotros en esta búsqueda de la Voluntad de Dios te invitamos a que nos escribas a

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Dios les bendiga y hasta la próxima.

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