Hechos del verano.

“No te impacientes con los demás. Recuerda que Dios trató contigo con paciencia y benignidad” -Oswald Chambers

Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo. Porque el que se cree ser algo, no siendo nada, a sí mismo se engaña. Así que, cada uno someta a prueba su propia obra, y entonces tendrá motivo de gloriarse sólo respecto de sí mismo, y no en otro; porque cada uno llevará su propia carga”.

Se acabo el verano. Junio, Julio y Agosto siempre son buenos meses para sembrar en el ámbito terrenal y sobre todo en el Espiritual. En el verano varios jóvenes deciden invertir sus vacaciones en un viaje misionero o dedicar sus días a ser voluntarios en sus iglesias o algún ministerio. Para mí es una bendición recibir a jóvenes o incluso uno que otro adulto que se aventura a ir a aquellos lugares un poco remotos, de difícil acceso y un poco de incomodidades (en comparación con los que ofrecen las grandes ciudades).

Este verano tuve el privilegio de viajar a los pueblos con el hermano Nacho, un hombre de alrededor de 50 años y congregante en una iglesia en la Ciudad de México. Me contactó un día y me dijo que quería aprovechar sus vacaciones del trabajo para la obra de Dios. Pues me lo llevé.

Por un momento pensé que no aguantaría el cambio de ambiente, el clima y dormir en el suelo, pero a decir verdad, tengo que confesar que de todos los que me han acompañado él resultó con ninguna queja en ningún momento ¡Más siervos así! Al llegar al pueblo ya había un grupo de 5 jóvenes, que nos esperaban, tres chicas de Veracruz y una pareja de Aguascalientes. Nos organizamos y nos pusimos manos a la obra.

Gracias a Dios el hermano Nacho dispuso su carro para la obra.

El hermano Nacho es “chef” y llevó bastante comida para los hermanos en la Mixteca y también cocinó para ellos, fue una gran bendición. Tuvimos la oportunidad de visitar a los hermanos y animarlos a seguir adelante, oramos por ellos y los bendecimos.

Entre las comunidades que visitamos estaba Yoloxochitl, en ese pueblo se había corrido el rumor de que “los hermanos sanaban”, y es que, en la ocasión pasada habíamos orado por un hombre principal de ese pueblo que estaba enfermo y Jesús lo sanó.

Cuando llegamos anunciamos por la bocina del pueblo que traíamos la película de Jesús en Mixteco, Biblias y un poco de ropa. Llegaron alrededor de 50 personas entre mujeres y niños y viendo la multitud no tuvimos de otra que predicar a viva voz y ¡en Mixteco! Nunca antes lo había hecho y si salió, las personas asentían con la cabeza y al final preguntamos quien estaba enfermo y oramos por ellos. Una mujer nos llevó a una casa para orar por una bebita, y pregunté por su nombre y me dijeron que no tenía (lo cual es costumbre entre ellos, algunos son registrados hasta años después que nacen) y en fe les dije que se llamaría “Victoria” por la victoria que Dios nos estaba dando en ese pueblo. Cuando nos mostraron a la bebé tenía mocos y fiebre y su espaldita llena de ronchas. La familia estaba llena de fe pues el rumor de que los hermanos sanaban era fuerte, así que ya no les predicamos, solo les explicamos que es Jesucristo quien sana, que nosotros no teníamos poderes solo la fe en el nombre de Jesús. Pusimos nuestras manos en ella y salimos de ahí. Al día siguiente volvimos a ese pueblo pues nos faltaron Biblias para algunos y al llegar un par de niños nos buscaron para que fuéramos a su casa pues su mamá tenía fuertes dolores de cabeza. Al entrar, estaba la señora en un rincón oscuro y nos dijo que nosotros habíamos orado por una niña y que había sánado. Le pregunté el nombre de la niña y me dijo que no tenía nombre y al instante dije ¡Victoria! Del patio venía entrando la madre con la bebé y estaba completamente sana. Pues aproveche y tome la foto:

Ya no había que predicar, solo exaltar a Jesús entre ellos y en su Nombre oramos por la mujer.

Ayúdanos a orar para que El Reino de Dios venga y se haga la voluntad de Dios entre más y más Mixtecos.

Que Dios envié más obreros a su viña, que la protección de Dios y su provisión nunca falten.

Gracias a todos los que hacen todo esto posible con sus donaciones y sobre todo con sus oraciones. Pedimos a Dios que bendiga a cada uno de ustedes.

Por nuestra parte seguiremos siendo pacientes, sobrellevando las cargas, poniendo a prueba la obra y cumpliendo la ley de Cristo: Amar a Dios por encima de todo y a nuestros prójimos.

Que la Gracia no se aparte de nadie y la paz calme sus corazones y pensamientos.

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